Finalizó un nuevo proceso del Banco de Herramientas municipal

Las Asambleas de la Economía Popular se desarrollaron en el barrio Santa Rosa de Lima, con 23 unidades productivas. Próximamente, el municipio hará entrega de los nuevos elementos de trabajo.
BANCO DE HERRAMIENTAS GALERIA
Se llevó adelante la última Asamblea de la Economía Popular con referentes de 23 unidades productivas.

En la Estación Mediateca de Santa Rosa de Lima, se llevó adelante la última Asamblea de la Economía Popular con referentes de 23 unidades productivas de la zona. De este modo, concluyó un nuevo proceso que tendrá su instancia final los primeros días de noviembre, cuando se entreguen los elementos de trabajo correspondientes al Banco de Herramientas municipal, con una inversión cercana a los 2 millones de pesos.

Cabe recordar que se trata de una política de fomento de la Economía Social, cuyo objetivo es mejorar técnicamente los procesos de trabajo de unidades productivas que ya funcionan, potenciando la comercialización de sus productos y servicios. En este sentido, la municipalidad acompaña las trayectorias, propiciando espacios de intercambio.

En esta oportunidad participaron residentes de los barrios Santa Rosa de Lima, Padre Atilio Rosso, Barranquitas, Chalet y Roma quienes formaron parte de todas las instancias planteadas por la Secretaría de Integración y Economía Social del municipio. El proceso contempló nueve encuentros con formato taller, instancias de formación y discusión, y una evaluación técnica en la que se estima la inversión requerida por cada unidad para satisfacer sus demandas.

El subdirector ejecutivo de Promoción de la Economía Social y Popular, Sebastián Correa, destacó el proceso de las asambleas populares que concluirá próximamente con la entrega de herramientas: “Este es el último de nueve encuentros que se enmarcan en las asambleas de la Economía Popular de Santa Rosa de Lima. En esa instancia se da el último paso para que las vecinas y vecinos puedan acceder a los insumos o maquinarias destinadas a unidades productivas, emprendimientos, proyectos familiares o cooperativas, que van desde comedores y merenderos populares, cuadrillas de limpieza, hasta pastelería, herrería, entre otras iniciativas”.

En ese sentido, Correa indicó que desde el municipio se trabaja en forma integral: “No es sólo entregar herramientas, sino que invitamos a los vecinos, a los trabajadores de las unidades productivas a discutir y reflexionar juntos qué significa ser un trabajador de la economía popular, en cuanto a los derechos, la recuperación histórica. Entendemos que el rol del municipio es estar y acompañar este proceso”.

Cabe destacar, que cada uno de los vecinos y vecinas que comenzaron esta propuesta, la finalizaron. “Eso demuestra el nivel de apropiación del proceso”, indicó Correa.

Próximo proceso

Cabe recordar que la primera experiencia del Banco de Herramientas municipal se concretó en mayo pasado en barrio San Agustín y culminó con la entrega de elementos de trabajo a 17 emprendimientos por un total de 1,5 millones de pesos.

El programa continuará en el mes de diciembre en la Estación de Alto Verde, con habitantes de ese distrito costero, a los que se sumarán residentes de Colastiné Sur, La Boca, La Guardia, El Pozo y La Vuelta del Paraguayo. Los vecinos y vecinas interesados en participar pueden acercarse a la Estación del barrio para conocer el cronograma de reuniones.

Trabajadoras de la economía popular

Beatriz Porucznik es una de las vecinas que concluyó el proceso que le permitirá acceder a los insumos necesarios para la unidad productiva de alimentos que lleva adelante en el barrio Santa Rosa de Lima. “Hacemos desde alimentos salados hasta dulce, licor, conserva, escabeches, que venimos trabajando desde hace años”, cuenta Beatriz. Y señala que durante los nueve encuentros que se realizaron, “hablamos sobre la economía popular, que es a lo que estamos abocados, cada día reinventamos nuestro trabajo, y de esa manera podemos sobrevivir a las necesidades diarias”.

“Yo pedí dos máquinas nada más, y me ofrecieron sumar otras herramientas, que realmente nos hacían falta. Ojalá que con ellas podamos mejorar y producir más”, expresó Beatriz.

Por su parte, Alejandra, titular de la Pastelería Zabala, un emprendimiento familiar que realiza junto a su hija y su hermano, comentó que “vendíamos en la plaza de emprendedores de la Mediateca, ahí nos invitaron a participar de esta iniciativa y acá estamos, en nuestro caso solicitamos maquinarias, que es lo que nos falta, porque tenemos herramientas familiares y no damos abasto”.

Cuando tengamos las maquinarias nuevas vamos a poder mejorar mucho, lo que queremos es seguir progresando, sobre todo en los productos para celíacos que hacemos, a quienes tanto les cuesta comer algo dulce por los precios tan altos, nosotros tratamos de ser respetuosos en ese sentido, no ganamos mucho dinero, pero sí la confianza y el cariño de las personas que conocen nuestro emprendimiento”.

Te puede interesar